En un armado así, los datos de tus visitantes no están en un lugar: están en cinco. El plugin de formularios guarda su propia tabla. El de newsletter tiene la suya y además sincroniza con un servicio externo. El chat vive en un tercero y almacena las conversaciones afuera. WooCommerce tiene sus clientes y sus pedidos. El de analítica manda todo a otro lado. Cada uno lo decidió su autor, no vos, y ninguno sabe que los otros existen.
Ahora leé de nuevo el punto 01 —hacer el inventario— y el punto 05 —eliminar los datos de alguien cuando lo pide, y poder demostrarlo. En un sitio autogestionado eso significa borrar en cinco lugares distintos, tres de ellos fuera de tu control, cada vez. Y el punto 06, el destino único, directamente no existe: el modelo mismo es "cada plugin se lleva una copia". El inventario que la ley te obliga a hacer es exactamente el inventario que este tipo de sitio nunca tuvo.
Y acá está el chiste amargo: la salida que casi todo el mundo elige es instalar un plugin de cookies y otro de consentimiento. O sea, resolver un problema causado por acumular plugins acumulando dos más, del mismo modelo, con las mismas actualizaciones que rompen cosas y el mismo autor que puede abandonarlo el año que viene. Funciona hasta que deja de funcionar, y esta vez lo que se rompe no es el checkout: es tu declaración de cómo tratás los datos de la gente. Si querés el diagnóstico completo de por qué pasa esto, lo escribimos acá: por qué mi WooCommerce se rompe.
En una plataforma operable el panorama cambia porque hay un solo dueño de la infraestructura. Shopify traen la gestión de clientes, los pedidos, las cookies y las solicitudes de privacidad integradas en el mismo panel, se actualizan solas y no dependen de que quince autores distintos sigan manteniendo su parte. No te hacen cumplir la ley automáticamente —eso no lo hace ninguna plataforma, y quien te lo prometa te está vendiendo humo—, pero te dejan un solo lugar donde mirar en vez de cinco. Para una PYME, esa es la diferencia entre poder sostenerlo y no.
Si estás en ese caso, hay dos caminos honestos y los dos son válidos: migrar a una plataforma operable —lo hacemos para todo LATAM, con redirecciones 301 para no perder posicionamiento— o dejarlo donde está y ponerle un responsable con un plan de mantenimiento que se haga cargo de sostener esto todos los meses. Lo que no funciona es la tercera opción, que es la que elige casi todo el mundo: instalar el plugin y suponer que ya está.