Una empresa responsable, no un contacto
Del otro lado hay una empresa que responde por tu sitio, no un contacto que deja de contestar.
Es cuándo, y a quién le reclamás. Con un plan tenés una empresa responsable del otro lado, en hora de Montevideo, que se ocupa de lo que se vence solo.
Del otro lado hay una empresa que responde por tu sitio, no un contacto que deja de contestar.
Te contesta alguien en tu huso horario que ya conoce tu plataforma.
Si vivís de la temporada, el sitio queda listo antes de diciembre, no durante.
Y por eso no se cobran igual: cuidar lo que funciona, arreglar lo que se rompió y sumar las herramientas que te faltan.
Lo cuidamos para que siga funcionando, todos los meses.
Se paga por mes o por año.
No se puede estimar sin mirarlo, así que empieza por entender qué hay.
Te asesoramos, la configuramos y migramos tus correos, contactos y archivos.
Capacitación en vivo y grabada. Se presupuesta por proyecto.
La mayoría empieza por el rescate y termina en el mantenimiento: primero se ordena, después se cuida.
Ocho cosas concretas, todos los meses.
Seis situaciones frecuentes, cada una con su guía paso a paso. Sirven aunque no nos contrates.
Error de servidor, pantalla en blanco, «no se puede acceder a este sitio web». Lo primero es saber si el problema es del sitio, del alojamiento, del dominio o de tu propia red, porque cada uno se arregla en un lugar distinto. El árbol de decisión completo está en mi web no abre: qué hacer.
Casi siempre es una renovación de certificado que se cayó, no un ataque. Es el caso más barato de todo el cluster y el que más susto da. Si tenés a quién pedírselo, pedíselo y no nos contrates: está explicado en mi web dice «no es seguro».
No hay error y por eso nadie lo trata como urgente, pero es la falla que más visitas se come en silencio. Antes de pagarle a nadie por «acelerar» tu web conviene medirla en serio: el chequeo gratuito y los umbrales están en por qué mi página web va lenta.
Se perdieron las claves, nadie sabe dónde está alojado, o el que lo hizo dejó de contestar. Es el caso más común de los que llegan y el que más conviene ordenar antes de tocar nada: perdí el acceso a mi página web y el que me hizo la web no contesta.
El sitio funciona y aun así no te encuentran. Las causas van de una línea mal puesta en un archivo de configuración a una penalización, y se diagnostican en un orden determinado: mi sitio no aparece en Google.
El caso más frecuente y el que menos urgencia aparenta. No hay síntoma: hay una deuda que se vence sola. El chequeo de diez minutos que podés hacer vos y el criterio de sostener o rehacer están en hace años que nadie toca mi web. Y si lo que querés saber es cuánto sale, los números están en cuánto cuesta arreglar una página web rota.
Con la dirección del sitio y si tenés los accesos alcanza. Te decimos si entra directo a un plan o si antes necesita una revisión.
Actualizaciones probadas, copias de seguridad que se pueden restaurar, monitoreo, vigilancia de lo que se vence solo —certificado y dominio—, cambios chicos de contenido, revisión de formularios, respuesta ante emergencias y el dominio siempre a tu nombre.
Depende de tu sitio y de lo que necesites: si es institucional o una tienda con ventas diarias, cuántos cambios hacés por mes y qué integraciones hay que vigilar. Se paga por mes o por año y no hay permanencia mínima.
Lo resolvemos nosotros: diagnosticamos, restauramos desde la copia si hace falta y te contamos qué pasó y cómo se evita. El compromiso es de hasta 48 horas para clientes con plan, y en la práctica suele ser mucho antes.
Sí, y es como llega la mayoría. Primero hacemos una revisión del estado real del sitio, con un informe escrito que queda tuyo. Si está sano, entra directo al plan; si no, primero se arregla.
Para el soporte continuo, sí: es lo que hace posible el compromiso de respuesta. La migración es parte de la puesta en marcha y el dominio sigue a nombre de tu empresa.
No hay permanencia mínima. Si te vas, te vas con todo: dominio, cuentas, accesos y una copia completa del sitio. No retenemos nada como garantía.
Sí. Te asesoramos para elegir la herramienta, la configuramos y migramos lo que ya tenés: correos, contactos y archivos del sistema anterior. Las licencias las gestionamos nosotros, la capacitación es en vivo y grabada, y después sigue con un plan de mantenimiento mensual. Se presupuesta por proyecto.
Implementar es configurar herramientas que ya existen —correo, CRM, agenda, facturación— para que tu equipo las use todos los días. Automatizar es conectarlas para que hagan tareas solas, y empieza por un diagnóstico de cómo trabaja tu empresa: eso lo vemos en automatización de procesos.