Ahí está el problema de fondo: el costo anual de una web no es una línea, son cuatro, y llegan por canales distintos. Una la cobra el registro del dominio una vez por año. Otra la cobra el proveedor de alojamiento todos los meses. La tercera la cobra quien te da soporte, si es que contrataste a alguien. Y la cuarta no la cobra nadie: la pagás en horas de tu propio equipo cada vez que tenés que pedir un cambio y esperar. Como ninguna llega junta con las otras, nunca aparecen en la misma pantalla y el total real queda invisible.
Hay una consecuencia práctica y muy uruguaya: la enorme mayoría de las empresas chicas no sabe cuánto paga por año por su sitio. Lo pagan, eso sí —normalmente con un débito automático en la tarjeta de la empresa—, pero si les preguntás el total no lo tienen. Cuando aparece el problema, aparece de golpe: se vence una tarjeta, se rebota un cobro, y de un día para el otro el sitio se cae o el dominio queda en riesgo por una cifra que era chica.
Esta página existe para que puedas armar tu propio número. Publicamos nuestros precios y no publicamos los recurrentes de terceros: los valores de alojamiento y de plataformas cambian, se cotizan en dólares y dependen del plan, así que un número escrito acá envejecería en meses y te haría planificar mal. En vez de eso, más abajo está cómo verificar cada uno en cinco minutos, con tus datos y no con un promedio.