El dominio. Es la dirección, y se paga todos los años. En el registro oficial uruguayo, el alta de un dominio bajo .uy figura en USD 25 e incluye el mantenimiento del primer año, y la renovación anual figura al mismo valor. Aclaración honesta: vas a ver registradores privados anunciando dominios por bastante menos, porque no todos venden lo mismo —cambia la terminación, y las promociones del primer año no siempre son el precio de la renovación—. Mirá siempre cuánto sale renovarlo, no cuánto sale el primer año.
Dónde vive el sitio. Si es un sitio institucional, es hosting: un costo anual moderado que depende del proveedor. Si es una tienda, es la suscripción de la plataforma y no es menor. Acá hacemos una advertencia que verificamos nosotros mismos: los precios que se publican del plan de entrada de Shopify no coinciden entre fuentes —comparamos su página oficial con guías especializadas del rubro y las diferencias llegan a superar el cincuenta por ciento—, porque el valor cambia según el país y la moneda, hay promociones de los primeros meses y los planes cambian de nombre. Nosotros implementamos solo Shopify, por el soporte que trae la plataforma. El número hay que mirarlo en su sitio, desde Uruguay, el día que decidís, y no confiar en lo que dice un blog —incluido este—. El desglose completo de los tres costos de una tienda está en cuánto cuesta una tienda online en Uruguay, y cuál de las dos plataformas te conviene, en tienda online en Uruguay.
Cobrar. Toda pasarela se queda con una comisión por venta, y esa comisión es un costo variable que no aparece en ningún presupuesto de diseño pero sí en tu margen. Si vendés online, ese porcentaje merece una conversación con tu contador antes de fijar precios, no después.
Que siga funcionando. Actualizaciones, backups, certificados, y alguien que atienda cuando algo se cae un sábado. Puede ser tu equipo si tiene con qué, o puede ser un plan: el nuestro arranca en USD 150/mes, o USD 850 al año pagando la anualidad por adelantado. Es opcional y lo decimos así. Lo que no es opcional es que alguien lo haga.
Sumado: además del proyecto, un sitio institucional tiene un costo anual chico y previsible, y una tienda tiene un costo mensual que conviene mirar antes de arrancar y no después de la primera factura. Nosotros te lo escribimos en la propuesta aunque no nos lo pagues a nosotros, porque el presupuesto que oculta esto no es más barato: es menos claro.